SINTOMAS
Las personas que tienen TOC suelen tener pensamientos, impulsos e imágenes mentales repetitivos que causan ansiedad, los que conocemos como obsesiones y por ello sienten la necesidad de hacer ciertas cosas de manera reiterada como si fueran rituales.
Normalmente las
personas que sufren esta enfermedad no son capaces de controlar sus pensamientos
o comportamientos incluso cuando entiende que son excesivos, dedican al menos una
hora al día a estos pensamientos, además tiene grandes problemas en las actividades
de la vida diaria a causa de esto. Algunas de las obsesiones más comunes son el
miedo excesivo a los microbios, pensamientos prohibidos relacionados con dañar
a otros o a sí mismo o la necesidad de que este todo ordenado a todas horas.
Realizan a menudo
comportamientos repetitivos en respuesta a sus pensamientos y obsesiones, como
por ejemplo, verificar una y otra vez las acciones , contoneo excesivo, ordenar
las cosas de una forma específica, lavarse las manos varias veces para evitar
infecciones, repetir las palabras en silencio o rezar en silencio una y otra
vez.
Además muchas veces las
personas que padecen este trastorno suelen tener un tic como por ejemplo; el
parpadeo constante de los ojos, muecas faciales, encogen los hombros, sacudir la
cabeza o hacer diferentes ruidos a través de la boca.
Estos síntomas también se
dan en los niños aunque es más difícil reconocerlos porque evitan hacerlo
delante de la gente para no tener que dar explicaciones o no les tomen como “bichos
raros”. Normalmente se les diagnostica en el momento que tiene una gran crisis
de ansiedad por contener tanto su TOC.
Esta enfermedad se trata de diferente manera una a
base de medicinas y otra con terapia conductual. Con la primera forma, sería
tomando antidepresivos, antipsicóticos y estabilizadores del estado del ánimo.
En cambio, la terapia conductual se ha demostrado que es muy
efectiva ya que durante la sesión la
persona es expuesta a una situación que le hace desencadenar los pensamientos
obsesivos y aprender a tolerar la ansiedad y resistir las ganas de llevar a
cabo el acto compulsivo. Con esto ayuda a la reducción de estrés y ansiedad.
En los niños también se recomienda este tiempo de
tratamiento sobre todo la terapia ya que aprenden por ellos mismos a controlar
sus pensamientos, a reducir sus rituales y compulsiones y disminuir sus miedos.

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